Cierto día, aburrido de las comodidades del cielo San Chucho le pide
permiso a Dios para darse un paseo por la tierra.
·
“Señor Dios, te pido el favor de concederme una licencia para ir a la
tierra a darme un paseíto… ”.
·
“Te lo merecés, contesta Dios; por tus buenas obras; te has ganado mi
confianza en un buen comportamiento de tu parte durante este tiempo de
licencia.”.
Al llegar a la tierra, San Chucho queda asombrado:
·
¡Ufff, qué hermoso está todo!, como
ha cambiado todo desde aquellos tiempos…
Hasta la naturaleza se ha renovado y transformado de una manera
maravillosa.
El santo, en su afán por aprovechar al máximo su merecido paseo, está
dispuesto a explorar todos los avances y retrocesos que han contribuido al
desarrollo de la vida en este maravilloso planeta, durante la última era.
·
Hasta la gente ha cambiado, las plantas, los animales… Las normas y las relaciones también son bien
distintas.
San Chucho queda pasmado ante la tecnología, las máquinas; sistemas y
procesos que por momentos parecen reemplazar y superar las aptitudes y
capacidades del cerebro humano. Pero
antes de que San Chucho se entretenga más en los avances tecnológicos, descubre
algo que le gusta un poco más y que lo distrae tanto que se olvida del
compromiso adquirido con Dios respecto de su buen comportamiento.
·
¡Ah increíble!, rumba, diversión y recreación sin control y sin límite
alguno. ¡Qué rico, esto es vida!. Sexo, licor, drogas, deportes extremos. Vida, vida, “qué rico, qué maravilla”.
Descrestado, obnubilado y deslumbrado por la tecnología y la rumba, San
Chucho está indeciso…
·
¿Qué voy a hacer?, ya debo volver al cielo y esto aquí está muy
bueno… La perfección de la vida celestial
es algo que me he ganado y la alegría de esta vida terrenal me atrae en igual
proporción.
Confundido, muy confundido San Chucho decide regresar al cielo no sin
antes probar un poco de aquello que en el cielo no conoce ni necesita…
Al llegar al cielo, San Chucho debe presentar un informe de su paseo al
Señor, el cual debe contener pormenorizadamente los detalles de sus vacaciones. En este informe a su Señor, San Chucho relata
detalladamente todos los cambios y transformaciones que se han sucedido desde
su época de vida mortal y los tiempos actuales.
En este parte también describe minuciosamente los grandes inventos y
avances de la ciencia moderna, maquinarias perfectas que reemplazan la labor de
las personas facilitándoles la vida al mismo tiempo que les disminuye sus
facultades. El Señor acepta complacido
el informe de San Chucho y este, a su vez, queda tranquilo con la aprobación de
su Señor.
Al reanudar sus labores cotidianas en el cielo, San Chucho empieza a
recordar muy agradecido su paseo por la
tierra. Con el transcurrir de los días
San Chucho se da cuenta que este recuerdo se le está convirtiendo en
añoranza. Añoranza de aquello que vivió
al ciento por ciento pero que tan solo contó el cincuenta por ciento, por lo
cual alberga un enorme remordimiento.
Confundido entre los sentimientos de añoranzas y remordimientos, San
Chucho proclama la oportunidad de hacer otra vueltica por la tierra. Sin mucho esfuerzo y como por arte de magia,
se le cumple el deseo a San Chucho y, acosado por la ansiedad y el
remordimiento, repite el paseo que hace poco tanto disfrutó.
Ya sin mucho por descubrir, San Chucho se dedica a repetir rumba, goce y
recreación; diversión sin límites ni orden alguno… todo vale, nadie se va a dar
cuenta de sus excesos. Sin embargo, unos
segundos antes de volverse al cielo, San Chucho cae gravemente enfermo por
cuenta de sus excesos…
Y así fue que San Chucho jamás pudo regresar al cielo...
Todas las imágenes subidas de internet.



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