miércoles, 5 de octubre de 2016

DEBILIDAD?


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Hamas es un hombre miserable y enfermizo, condiciones que refleja perfectamente en su pequeño y escuálido cuerpo y que en nada contradice  sus características morales, mentales e intelectuales,  pues estas son igualmente la manifestación de la más extraña miseria humana; en contraste con la pobreza humana de Hamas, su hermano Israel es un importante y próspero ganadero de este pequeño y lejano pueblo.   Israel es un tipo influyente y poderoso que ha logrado una alta posición económica y social gracias a su trabajo y dedicación.
Hamas e Israel son los dos personajes de este pueblo que no puede ser ajeno a la enorme diferencia que existe entre los dos hermanos, los cuales, desde unos estilos de vida interna y material extremos y cada uno con su comportamiento habitual, dan muestra del enorme poder que ambos ostentan con arrogancia y humildad; prepotencia y malicia, respectivamente.  Es decir, quién lo creyera, que el arrogante, humillante prepotente y déspota es Hamas, justamente el más miserable y cicatero de los dos hermanos; en contraste, Israel es un tipo sencillo a pesar de su enorme poder económico, intelectual y social.
Estos dos superhombres inspiran, a cualquiera que los observe, sentimientos totalmente opuestos, a veces de rabia a veces de consideración; estos dos hermanos generan sensaciones  encontradas, a ratos de apoyo a ratos de castigo; pero es absolutamente imposible permanecer emocionalmente imparcial ante su presencia.


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Por un  lado Hamas, carcomido por la envidia y la frustración que le produce el gran éxito de su hermano, se percibe con una inmensa lástima por todos sus paisanos, que no se dan cuenta que con esa exagerada consideración  por Hamas tan solo se contribuye a afianzar en éste miserable su enorme resentimiento social y la frustración y la envidia que siente por su hermano.  Todo lo contrario despierta su hermano Israel quien con su elegancia y buen porte se gana la admiración de sus coterráneos, quienes aprecian en él seguridad y serenidad; humildad y sencillez.
Con estos dos hermanos sucede todo lo contrario de lo que suele pasar entre el débil y el poderoso; pues Hamas abusa con sevicia y con malicia de su aparente debilidad para atacar y ofender a Israel, Hamas se vale de su evidente fragilidad para dar rienda suelta a su envidia y frustración que no son más que el reflejo su enorme miseria interior y su resentimiento social.
Por su parte Israel, consciente de que goza de una superioridad  física, moral, social y económica sobre su hermano, procura en todo momento ignorar a su pariente y enemigo, pasando por alto todos sus injustificados ataques.   Sin embargo, tanto va el cántaro al agua hasta que por fin se rompe; además la débil e inofensiva gotera logra al fin y al cabo vencer a la poderosa e impenetrable roca.
Después de una andanada de insultos y reclamos proferidos por Hamas a su hermano, Israel decide reunir a todos sus asesores con el fin de hacer ingentes esfuerzos por darle una solución adecuada y definitiva a la incómoda situación que se está agravando con Hamas, su hermano.  De esta reunión surgen posturas e ideas muy bien sustentadas pero contradictorias, como por ejemplo:
1-  Uno de los asesores más inteligentes y práctico de Israel dice: Hamas y su vocabulario violento y ofensivo son demasiado insignificantes como para estar perdiendo el tiempo aunque sea comentándolos.  Por tanto, deben ser ignorados porque carecen de la solidez necesaria para causar algún efecto aunque sea  mínimo.
2- Otro de los asesores, no tan inteligente pero mucho más visionario replica: No hay que menospreciar al enemigo por pequeño que este sea; es mejor prestarle atención y darle una solución serena y diplomática al asunto, porque este hombre en cualquier momento puede hacer perder la calma a su hermano y crear problemas mayores.
3- Otro de los consultores,  un poco más  radical y malicioso: Hay que acabar con este problema ya mismo, porque Hamas con su débil apariencia, con su perfil de hombre mínimo, puede despertar sentimientos de solidaridad entre sus paisanos y con esto incentivar movilizaciones injustas en contra de Israel.
Al fin y al cabo, de tantas voces que se escucharon durante esta reunión, ninguna conclusión resultó ser la solución escogida, razón por la cual Israel salió de ésta más aburrido y confundido que antes de esta tertulia.   
De camino a su casa Israel va muy pensativo, cuando de repente lo asalta Hamas con su vocabulario hiriente y denigrante, lanzándole improperios y burlas a su odiado hermano y enemigo gratuito.  Ante esta nueva e injusta agresión de Hamas a Israel, ya cansado del abuso vulgar de su deudo, se da vuelta y le arroja un grito de rabia,  impotencia y hastío: ¡NO ME JODAS…¡ simplemente, no fue más la expresión de la desesperación de Israel. 

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Sin embargo, fue tal la sorpresa por la soberbia e inesperada reacción de Israel que Hamas voló en pedazos, pues su diminuto y miserable cuerpo no aguantó el pánico  que le provocó el estampido verbal de  la ira de Israel…
Lógicamente, al poderoso Israel le pasó lo calculado según su rebeldía.  La gente le reprochó su iracunda reacción, además de los problemas legales y de orden judicial que ésta le ocasionó, finalmente, todos perdieron.

Cuando se usa la debilidad para sacar algún provecho, cuando se abusa de la debilidad con malicia, hasta el más poderoso PIERDE y el más débil pasa a ser el más poderoso… 

lunes, 26 de septiembre de 2016

EL PÁJARO SIN ALAS

EL PÁJARO SIN  ALAS

Dimas es un niño noble e inteligente.  Amante de la naturaleza en todas sus manifestaciones.  Gran amigo y protector de los animales.

Pues bien, en una calurosa mañana primaveral, Dimas va de camino al colegio cuando sorpresivamente algo llama su atención; al pasar por el árbol más frondoso y elevado de la localidad, se da cuenta de que algo se mueve debajo de las ramas secas regadas por el suelo.  Dimas se detiene y se agacha a buscar entre el montón de ramas secas qué es lo que provoca aquel suave ruido.  Rápidamente el niño encuentra a un hermoso y desconocido pajarito, dueño de un raro pero espectacular plumaje.  Dimas contempla atónito al hermoso animal por un  par de minutos y extrañado empieza a pensar porqué  el pajarito no vuela;  Dimas anima al animalito para que se eleve pero este no responde, el hermoso pájaro no  se inmuta a alzar el vuelo.
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Dimas al darse cuenta que el pajarito no vuela se anima  a cogerlo y para su sorpresa, el animalito no se resiste; con inmensa alegría Dimas se da cuenta que el pajarito no se opone a sus caricias; todo lo contrario la diminuta  ave se aproxima al niño como para facilitar el contacto, como respondiendo a la fraternidad que el pequeño le expresa.  Dimas consiente al pajarito en su pecho, lo acerca a su tierna carita y, al pasar su delicada manito por el lomo del animal, descubre asombrado que:
¡Ah, pero ¿qué te pasa, qué te falta?!... ¿Donde están tus alitas?
¡Oh, tú no tienes alas amiguito!, shs hsh…  Quién te ha hecho esto?
Dimas no puede contener el llanto, en una lógica expresión infantil de la impresión que le ha ocasionado saber que puede existir un pájaro sin alas.
¡Qué  lástima me das, qué sentido puede tener tu vida mi amigo!  Por siempre serás un ser frustrado.  No me imagino lo que puedas sentir, si la vida de todo pájaro es volar, cómo vas a vivir tú,  pajarito, si te faltan tus alitas?

Dimas entre adolorido y conmovido por las condiciones físicas tan  precarias del indefenso animalito, decide llevárselo a su casa para protegerlo y ayudarlo.  Pero a medida que transcurren los días, el niño está descubriendo en el pájaro sin alas un canto diferente, muy diferente al del resto de estas aves.  El canto de este animalito es la más bella melodía que Dimas haya escuchado jamás.  Dimas advierte en esta virtud del pájaro sin alas una oportunidad para animar a su amigo y  así hacerle olvidar un poco su discapacidad ocasionada por la carencia de alas.


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A medida que pasan los días de convivencia con el pájaro sin alas, Dimas logra entablar una fluida comunicación entre ellos,  por medio de la cual  el niño va descubriendo algunos rasgos de las características, deseos y sueños de este diminuto y desvalido ser que ahora lo acompaña.  Es así como Dimas logra establecer que la gran ilusión del pájaro sin alas es cantar sus hermosos trinos desde el copo del árbol más alto para convertirse en el despertador de todos los habitantes del aislado  pueblo.  Todos los días antes de ir al colegio y al regresar de este, los dos amigos comparten sus expectativas y esperanzas de vida.  Sin embargo y a pesar de que el pajarito percibe claramente el lógico sentimiento de lástima y condolencia que  le inspira a su amigo Dimas, no cesa de cantar siempre con la clara intención de perfeccionar su don y con la ilusión de realizar su único y enorme sueño.

¡Ay Dimas!, no demora el día en que me veas cantando desde lo más alto del aquel árbol donde nos encontramos por primera vez! Ufff, si, ese es mi gran sueño y por él trabajo todos los días de mi vida, amigo.
Y cómo piensas llegar hasta allá amigo?  No seas iluso, no tienes alas y yo no tengo la manera de ayudarte.
Shs  shs  shs  busca la manera Dimas, shs  shs  shs ayúdame a subir hasta el copo de aquel árbol, por Dios te lo imploro…  Tú eres mi único amigo y mi única esperanza.
A  a , tu sueño es imposible mi amigo,  porque en realidad  no tengo como ayudarte; ah  y se me olvidaba,  aunque tuviera la manera de ayudarte no estoy muy interesado en perder a mi único  amigo, así que olvídate de ese anhelo y acostúmbrate a la idea de cantar desde una pequeña mata de jardín, desde allí sí  puedo y quiero ayudarte.

Tú eres mi única esperanza Dimas.  Mmm pero ahora si me estoy desanimando.
Dimas se tranquiliza al saber que por fin su amigo ha caído en cuenta de la imposibilidad de realizar su sueño, con lo cual le garantiza su compañía por una buena temporada.  Pero la vida tiene unas circunstancias incalculables para la mente humana; la vida nos plantea situaciones incontrolables e indescifrables para la lógica y la razón humanas.
Así fue que en una tarde del verano se presentó un fuerte vendaval que arrasó con muchos de los tejados del pueblo, un huracán de una fuerza y velocidad desconocidas  por los habitantes de aquel lugar, un rarísimo ventarrón que no respetó ni personas,  ni animales, ni cosas  para levantarlos y arrojarlos lejos del sitio donde se encontraban.  Dimas se encuentra agazapado dentro de su casa resguardándose del fenómeno natural y lejos, muy lejos de pensar que a su pequeño y vulnerable amiguito pudiera sucederle algo malo.

Como casi siempre acontece,  a estos fenómenos de la naturaleza suele sucederlos al otro día un clima espectacular,  despejado y caluroso.  Un clima muy propio para realizar las actividades cotidianas de todos los seres.  Dimas anda por el patio de su casa llamando y buscando a su amigo, el pájaro sin alas, pero sin resultado alguno.  Ya después de un rato, Dimas empieza a angustiarse  y  a convencerse de que su amiguito no se encuentra cerca.  Busca en los alrededores de la casa.

Fio, fio, fio, silba Dimas, con la esperanza de escuchar la respuesta de su amiguito;
Shs, shs, shs, fio, fio, fio, pajarito, amiguito ven que  ya pasó la tormenta;
Pero a dónde se ha ido?  Se pregunta Dimas ya desconsolado.  Si el pobre no puede volar y sus pasitos no le dan para andar mucho…  shs, shs, shs, he perdido a mi único amigo; mmm, mmm, mmm.

Después de su depresión por la pérdida de su amigo el pájaro sin alas, una madrugada  a Dimas lo despierta una combinación de muchos y  variados trinos de  pájaros, que le recuerdan la bella sinfonía que entonaba todo el tiempo su perdido amigo, el pájaro sin alas. La añoranza y la nostalgia se apoderan del niño que, en medio de sollozos y a medida que se arregla para  regresar al colegio muy de mañana, evoca y extraña a su querido amigo el pájaro sin alas. 

Una calurosa mañana a medida que avanza Dimas camino del colegio, cada vez escucha más nítida la sinfonía de pájaros que hoy lo había  despertado.  Al acercarse al inmenso árbol donde encontró al pájaro sin alas la primera vez,  el niño rompe en llanto al recordar que ha perdido a su único amiguito.  Pero de repente algo inusual observa Dimas asombrado  alrededor del enorme árbol:
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Shs, shs, shs,  qué pasa allá? Porqué hay tanta gente mirando a lo alto del árbol?  Porqué hay tanta gente aplaudiendo?; ummm ummm ummm, ¡e l  p á  j a r o  s i n  a l a s;  l a  g e n t e  e s t a  a p l a u d i  e n d o     a l  p á j a r o  s i n   a l a s  q u e  e s t á  c a n t a n d o  e n   l a   c i m a  d e l   á r b o l. . .!

Dimas entre alegre por tener noticias de su amigo y triste porque definitivamente ya no puede volver a  compartir su vida con el pájaro sin alas, espera impaciente  a que se disuelva la multitud para enterarse cómo fue que  llegó el animalito con semejante discapacidad física al copo del inmenso árbol.  Continuando con el mismo sistema de comunicación  que les ha permitido conversar tan fluida y provechosamente, se establece esta charla de hoy entre el inocente Dimas y el pájaro sin alas:

Mi querido amiguito, se te cumplió tu sueño y eso me alegra, pero cómo es que  has llegado hasta la cima de este árbol tan alto si tú no puedes volar?
Dimas por qué crees que no puedo volar? No estás comprobando por ti mismo que sí puedo volar?  Volé Dimas, volé y cumplí mi sueño…

Y como volaste si tú no tienes alas?

¡ah Dimas, es que no siempre se necesitan alas para volar, yo soy la prueba, volé sin tener alas!...

Quién te ha subido al copo del árbol? Cuéntame pajarito, ni siquiera  yo que soy tu mejor y único amigo te pude ayudar!

Recuerdas el día del vendaval?

¡ah  sii,  claro que si lo recuerdo muy bien!

Recuerdas aquel ventarrón que desentejó varias casas?

Sii, lo recuerdo, me dio mucho susto y corrí a esconderme debajo de la cama, ja, ja, ja…

Pues yo no me alcancé a esconder del fuerte viento  Dimas, por más que corrí y corrí pues como tu bien sabes mis paticas no dan para tanto; y ese ventarrón me levantó y me depositó aquí, en la cima de este enorme  árbol…
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“PARA VOLAR, NO SON INDISPENSABLES LAS ALAS,”

“PARA VOLAR, SI SON INDISPENSABLES LAS GANAS”

jueves, 1 de septiembre de 2016

EL BRILLO DE LAS ESTRELLAS...

                                                                                                                                                      

En una iluminada y espléndida noche de verano, se encuentra Shelam observando detalladamente el firmamento.  Recostado en la hierba, con las manos debajo de la cabeza a manera de almohada, Shelam  se percata de que, en el cielo asombrosamente
estrellado, azul y despejado, unas estrellas brillan más que otras.  Aunque esto es  algo muy normal para el resto de las personas, para este inocente  niño es todo un descubrimiento; de igual manera se pregunta Shelam  cómo es que algunas estrellas poseen más luz que otras?.   Y, esto confunde al niño por lo cual se cuestiona: cuál es la justicia y el equilibrio divinos?...    

Para Shelam,  aparentemente la naturaleza ha repartido entre las estrellas el don de alumbrar y brillar sin mucho equilibrio; al parecer la Creación ha asignado con muy poca justicia esta gracia, la de brillar para alumbrar desde el cielo, a los diferentes astros que podemos observar desde la tierra en las iluminadas noches de verano todos los Seres Humanos. 

En medio de sus cavilaciones, se prepara para irse a descansar cómodamente en su  cama, pero de repente aparece un Ser  que, ante las dudas, reproches y quejas del niño, decide llevarlo a dar un paseo por sentisemo.  Este misterioso Ser sin forma física, alumbra el recinto con su brillo natural; el Mago brillante lleva como en  hélices a Shelam a sentisemo, el planeta de los sentimientos, sensaciones y emociones, con la sana intención de que el niño  conozca de manera directa y por su propia cuenta,  cuáles son las causas por las que algunas estrellas brillan más que otras en un firmamento que todos entendemos es hecho por el mismo Ser Justo y Equitativo,  Creador de todos los mundos…  El fin del Mago brillante de llevar a Shelam a sentisemo por algunos días, es que este niño tenga argumentos reales y suficientes para arraigar o desechar el cruel  juicio que lo ha hecho dudar de su filosofía espiritual.

Al llegar a sentisemo guiado por el Mago brillante, Shelam queda literalmente boquiabierto, pues jamás pensó siquiera la posibilidad de vivir semejante experiencia tan maravillosa y mágica; este estupendo ejercicio  de observar el mundo de un modo tan diferente y a su vez contemplar desde otro lugar del universo al mundo real, deja a este niño asombrado…

Shelam se encuentra ahora en medio de las más diversas estrellas; estrellas de todos los brillos, luces y colores resplandecientes hacen parte ahora de la realidad fantástica de nuestro curioso y afortunado niño.  Visiblemente emocionado y absolutamente enternecido por la luz y el resplandor que encuentra ahora en su alrededor,  Shelam parece olvidar la intención del Mago al llevarlo a Sentisemo.

Sin embargo, el Mago de brillo,  ya acostumbrado a lo que para Shelam es un universo mágico, hace caer en cuenta al niño de la razón por la cual se encuentra aquí, con la única intención de que fije su esmero y vigilancia en aquello que provocó en él tantas dudas, reproches y quejas: “descubrir cuál es el motivo que hace que unas estrellas brillen más que otras”?  El Mago brillante sabe que Shelam está inquieto por deducir de raíz la génesis de la Justicia y el Equilibrio Divinos.  Shelam,  que es un Ser muy inteligente, comprende y acepta el llamado del Mago y se propone concentrarse en descubrir cuáles son los motivos por los cuales unas estrellas poseen más luz que otras y encontrar la Verdad de la Justicia Divina.

De repente y sin darse cuenta cómo ni en qué momento el niño se encuentra en medio de un grupo de amigas estrellas que disfrutan de un merecido descanso durante sus labores cotidianas.  Las estrellas reconocen en Shelam a un ferviente aunque inocente admirador;   todas lo admiten con gran simpatía, razón suficiente para que  el niño se sienta bien acogido.  Lógicamente que por su condición de niño, a Shelam le hace falta la malicia necesaria para conocer que las verdaderas intenciones particulares de sus nuevas amigas es hacerse ver a cada una de ellas como la más brillante, luminosa y resplandeciente y por ahí derecho hacer quedar lo peor posible al resto de las compañeras del grupo.  Al poco rato y con una enorme cortesía y fraternidad sin igual se retira del elenco la más destacada por su brillo y naturalidad, quien decide irse para continuar con sus labores, ignorando por completo las burlas por “sapa” y las sátiras por “lambona” de sus compañeras.  La colilla de estrellas tiene una gran pereza para continuar con su jornada de quehaceres cotidianos y por esa razón deciden quedarse charlando con Shelam durante un rato más y aprovechar esta ocasión para hablar mal de la compañera que se ha retirado.  Aunque niño inexperto Shelam detecta en el resto de esta  nómina un estado de ánimo perezoso y aletargado, características que no alcanzó a percibir en las estrellas más brillantes.  Inteligentemente Shelam enfoca el tema de conversación con miras a descubrir qué es lo que ocasiona la pereza en este conjunto de estrellas.  Extrañado Shelam comprende que la pereza es el temple, el talante habitual en este grupo y que no hay algo específico que les inspire pereza sino que todo les provoca un deplorable letargo, mejor dicho, estas estrellas viven en un constante sopor.

Shelam se encuentra sorprendido porque se está dando cuenta cómo a las estrellas más jóvenes  es a las que más aflige la  flojera y la holgazanería, de igual manera asocia esta condición de desidia y abandono con las estrellas más opacas y desteñidas.  A Shelam nadie distinto a ellas mismas  le ha contado o demostrado como las domina la ociosidad y la vagancia; son ellas mismas las que  le han dicho o demostrado como las oprime  una modorra inusual; son esas mismas estrellas  quienes con su hablar, gesticular y obrar muestran y demuestran la auténtica naturaleza de su temperamento perezoso; Shelam tan solo observa y divisa las diferencias…

Convencido como vive Shelam de que la pereza es altamente contagiosa, decide retirarse de esta caterva de estrellas,  opacas por perezosas, antes de resultar contaminado por este dañino mal de la pereza y la galbana, generador de  miseria y engendro del demonio, antes de  intoxicarse con la evidente pesadez  que afecta a sus nuevas amigas, lo cual lo tiene ingratamente impresionado.

Absorto en el análisis del estado de ánimo de sus inusitadas amigas  y, casi sin saberlo, a Shelam  sus pasos lo están guiando hacia otro grupo de estrellas, quienes departen con gran entusiasmo de una noche fantástica.  Este montón de estrellas llama poderosamente la atención de Shelam porque la expresión de su entusiasmo y alegría contrasta notoriamente con la pereza y el aletargamiento del grupo anterior y esta característica tan controversial hace que el niño se anime a platicar con ellas durante un buen rato.

Shelam, que ya ha perdido la timidez y la modestia ante su inusual experiencia, se aproxima a estas estrellas de colores resplandecientes y luminosos en donde, obviamente, hay una que sobresale por un resplandor especial  y se destaca por la expresión de su naturaleza alegre y fraterna, segura de sí, pero sobre todo, respetuosa, considerada y solidaria con sus amigas.  Sin embargo, a pesar de la fidelidad que esta estrella siempre demuestra por sus amigas, Shelam detecta ciertos rumores y burlas hacia ella en el resto de sus compañeras.

Rápidamente Shelam intuye que así como él ha sido atrapado por la jovialidad de esta resplandeciente estrella lo mismo pasa con todo el que llega a este grupo y que esta es la razón de la rabia de las otras y el único motivo por el cual las demás pretenden ocultar, o al menos disimular, el color tan luminoso y resplandeciente de esta estrella.  Al retirarse la brillante estrella de la celebración nocturna, Shelam se dedica a escuchar con mucha atención los comentarios de las que quedaron  y a contemplar el estado emocional del resto de las compañeras quienes no pueden disimular la envidia que las devora por la forma de ser y de brillar de la compañera ausente.  Shelam no puede enmascarar delante de las demás estrellas la admiración y el aprecio que le ha despertado la esplendorosa estrella y con esto sí que motiva e incita al resto de compañeras a expresar y manifestar su torturadora y demoledora envidia.  Shelam decide retirarse también, antes de que sus nuevas amigas se den cuenta de la burla y el sarcasmo que le provocan con sus pérfidos celos, envidia y frustración.   

 A Shelam le ha tocado desarrollar la observación enfocada de manera consciente hacia su objetivo de descubrir qué es lo que hace que unas estrellas tengan más luz  que otras, lo mismo que ejercer todo su sentido común para detectar la Verdad de la Justicia y el Equilibrio Divinos.  A Shelam le toca ensanchar la astucia y la intuición para poder llevar a cabo la misión de  develar el porqué unas estrellas brillan más que otras y cómo es que así, de esta rara manera, también  se cumple la Verdad de la Justicia y el Equilibrio Divinos.  Con el desarrollo de la observación consciente, la sorraconería y la perspicacia Shelam madura a cada instante con lo cual cada vez se vuelve un niño más seguro.

Ya  Shelam se encuentra  normalmente  cansado y va por un sendero muy solitario en sentisemo en busca de un espacio propicio para descansar. 

Ahora, dispuesto a buscar acomodo según sus costumbres y posibilidades en su medio habitual,  a Shelam de repente algo le llama la atención; el niño de pronto descubre algo como escondido detrás de una espectacular cortina que destella luces y colores que adornan el firmamento y que deslumbran al niño, quien se acerca asombrado a identificar a la misteriosa imagen que tiene ante sus ojos.

Shelam reconoce en la sombra que proyecta la imagen escondida a una despampanante estrella que procura ocultarse cada vez más a medida que el niño se le acerca.  Pero, al fin y al cabo niño, Shelam entiende que la hermosa estrella se  está recreando con él y por eso decide seguirle el juego por un buen rato. Sin embargo, Shelam es un niño muy inteligente y al rato comprende que no se trata de un juego, Shelam se concientiza que la estrella no está jugando; pero, entonces?... a qué se debe que esta bella estrella se le haya estado escondiendo durante tanto tiempo?... súbitamente Shelam imagina que esta deslumbrante estrella lo está espiando y un poco asustado Shelam decide enfrentar esta sorpresiva y complicada situación  y se resuelve a investigar  la razón por la cual la estrella lo está, supuestamente vigilando…

Una vez ha entablado un diálogo con la preciosa estrella, Shelam empieza a evidenciar como ésta expresa una muy arraigada timidez y una desesperante reserva que  parece no permitir emprender una amistad.  Estas características  de timidez, silencio y reserva son nuevas para Shelam pues no las había percibido en los grupos de estrellas que ya ha tratado.

En este nuevo contacto Shelam se encuentra solo con la estrella, es decir, no hay estrellas amigas que le hablen de ella; por el contrario Shelam tiene que fijar su atención y concentrarse en descubrir por sí mismo y sin la ayuda de algún otro ser,  cuál es el motivo que hace que esta bella estrella no sea perceptible a simple vista, el niño debe detectar porqué este brillante ser no se refleja en el universo como el punto de luz que realmente es.  

Finalmente, Shelam consigue la amistad de la estrella;  por fin el pequeño logra ganarse la confianza de la estrella quién, a medida que le cuenta todo sobre su vida al niño, deja ver sus dudas, temores y complejos; todos sus sentimientos, sensaciones y emociones traslucen un enorme componente de miedo e inseguridad, lo cual no escapa al análisis del inquieto e inteligente pequeño.

Sí,  ya Shelam  ha percibido que la nueva amiga estrella  padece de un muy enraizado miedo,  dominante y paralizador, que le impide desenvolverse y mostrar su luz y su resplandor al mundo y que, por ende, todo lo que se haga por ayudarla será inútil, puesto que su pobre y opaca amiga no admite que tiene un problema gravísimo en la percepción del equilibrio y armonía del universo, todo lo contrario, ella está convencida de que posee mucha desventaja frente a las demás estrellas y todo el tiempo esta culpando por esto a la naturaleza.    

Convencido de que su misión en sentisemo ha sido fielmente cumplida, Shelam se dispone a iniciar la ruta de regreso a casa.

Sin embargo,  durante este camino en busca del retorno al hogar, Shelam se encuentra con una estrella que está  trabajando mucho en su propia luz y resplandor; pero aparentemente esta es una labor inútil e infructuosa, porque por más esfuerzo que hace no consigue brillar  por más que lo intenta, cada vez se ve más opaca y el brillo y el color parecen esquivarla.  Entre condolido y asombrado Shelam se acerca muy solidario a la estrella con la sana intención de colaborarle a la nueva amiga.  Pero, a pesar que ambos, Shelam y la estrella, dejan todo de sí mismos en la labor de darle brillo, luz y color a ésta, a la estrella, les es imposible alcanzar que se destaque.  Shelam se da cuenta que existe algo misterioso que impide la visibilidad de esta nueva amiga en el espacio, y el niño quiere investigarlo.
Al igual que la anterior estrella, esta es una estrella solitaria en lo cual Shelam centra su atención pues esta es una condición extraña en estos seres, según lo que el niño ha podido conocer  hasta ahora.   A medida que la charla avanza Shelam se está dando cuenta que esta estrella no es solitaria por gusto o elección de ella misma, sino porque sus demás congéneres la rechazan por considerarla de una pésima energía debido a la manifestación de una constante amargura, pues todo el tiempo está expresando los odios, resentimientos  y rencores que alberga en lo más intimo de su ser y que rápidamente Shelam capta obligándolo a salir de allí corriendo, pues no encuentra como ayudar a su nueva amiga debido a que ésta tiene estos sentimientos, odios, resentimientos y rencores, demasiado arraigados, con el delicado agravante de que para cada uno de sus odios, resentimientos y rencores, la hermosa estrella tiene una justificación o una razón muy lógica con la cual desvirtúa cualquier  razonamiento que la controvierta.

El Mago brillante llega hasta Shelam ahora sí para devolverlo él mismo a casa, pero al niño se le ocurre una última curiosidad y se la consulta al Mago: dónde está el paraíso?

El Mago se sorprende ante la pregunta del niño, pues este no entiende cómo es que Shelam no sabe dónde queda el  paraíso si, según el Mago,  el niño ha llegado allí a sentisemo desde el paraíso, es decir, que el medio habitual de  Shelam es el paraíso.  De todos modos, el Mago lleva a Shelam hasta el punto preciso a partir de donde puede divisar mejor el paraíso desde sentisemo, pero le advierte que para poder contemplar y disfrutar del paraíso debe antes derribar los cuatro muros que tiene en frente, los cuales están debidamente identificados.

 -pereza: porque inhibe y obstruye las capacidades físicas y mentales que todos poseemos como dones que nos ha otorgado equitativamente la naturaleza.  La pereza opaca el brillo a cualquier estrella.

-envidia: tan solo genera frustraciones que limitan la expresión del Ser Divino en el Ser Humano, impiden la manifestación del Ser Real.  La envidia conlleva a malgastar el tiempo mirando la vida del otro en vez de aprovecharlo en el desarrollo de los dones y talentos internos individuales.  La estrella que se detenga a envidiar a otra, jamás brillará… 

-miedo: es el más efectivo y contundente paralizador.  Coarta la acción y restringe la realización de ideas y sueños.  El miedo es un enemigo que va absorbiendo una meta y con ello va carcomiendo poco a poco una aptitud.   El miedo opaca el brillo a cualquier estrella y empaña su luz…

-rencor: amarga la vida y genera todo tipo de enfermedades y dificultades.  No permite ni admite realización alguna.  El rencor va minando la mente de tal manera que se inmiscuye en toda actividad física o material para entorpecerla.  El odio aniquila el brillo a cualquier estrella e inhibe su manifestación…
Shelam está fascinado con la idea de vivir en el paraíso porque ya se lo ha ganado al identificar y derribar los cuatro muros que imposibilitan disfrutarlo.  Una vez reconocidos y derrumbados estos obstáculos Shelam contempla asombrado y atónito lo que tiene ante sus ojos, Shelam vislumbra extasiado a Colombia… 


miércoles, 17 de agosto de 2016

LA TIERRA PROMETIDA



… una bulliciosa algarabía de varios soldados, conformando un círculo dentro del cual se encuentra celosamente protegido un hombre, un buen hombre, el mejor de todos los hombres de Aguines, quién por encima de su familia, aún a pesar de sus amigos y contra la voluntad de todos sus conciudadanos está decido a abandonar su querida ciudad. 
Al mismo tiempo que los soldados ayudan a Abraham a salir de Aguines, la familia y los amigos del hombre tratan de impedir que su líder deje la ciudad, entre otras cosas, porque nadie hasta ahora ha podido entender la motivación que lo impulsa a tomar semejante decisión tan inconveniente para toda su comunidad; ninguno acepta que Abraham inicie el incierto viaje que éste se ha propuesto, el mismo viaje que todos consideran poco más que irracional por lejano, quimérico y artificial.  Y es que para muchos no es tan serio el hecho de que el hombre más inteligente y noble de Aguines se encuentre tan ciegamente obsesionado por un simple sueño.     
Sin embargo, para Abraham ningún argumento es tan válido como para disuadirlo de emprender ese viaje tan hipotético e irreal como el que pretende,  porque para él, para Abraham, obedecer o seguir un sueño jamás podrá considerarse un tremendo error, todo lo contrario, un sueño se tiene que tomar como una guía Divina.  Y es que este inteligente e importante hombre está obsesionado porque soñó que Dios le indicaba el camino hacia la Tierra Prometida y es en este sueño, que para Abraham significa una orientación de Dios, en lo cual justifica el hombre su cuestionada decisión de iniciar, de una vez por todas, su largo e interminable viaje hacia la Tierra Prometida. 
De repente, un inusual rayo alumbra todo Aguines, encegueciendo momentáneamente a aquella multitud que hasta este instante estaba tratando de retener a Abraham para que no iniciara ese raro viaje.  Por el contrario, Abraham ha quedado perplejo ante la asombrosa imagen de  luz que se ha reflejado ante sus ojos y que capta su total atención sacándolo bruscamente de aquella ilusión de ir en busca de la Tierra Prometida.    
Abraham está cautivado por la imagen de aquel extraño rayo que lo tiene absorto en su visión íntima y es por esta razón la comunidad de Aguines está sorprendida ante la desconocida actitud de Abraham pues para todos los presentes el rayo, como es lógico y usual, ya pasó, duró un instante y ya.   
Seguidamente, el sonido del trueno que sucede al rayo, sacude a la multitud y todos caen al piso zarandeados por el ensordecedor estruendo, menos Abraham, quien sonríe de manera burlona sorprendido por lo que acaba de escuchar.  Porque  mientras para la multitud este trueno no es más que un molesto estrépito, para Abraham simplemente es el medio por el cual está recibiendo el nítido pero demoledor mensaje que lo tiene embelesado.  Al parecer, por fin ha sucedido lo que todos estaban esperando, por fin hay algo que le saque de la cabeza a Abraham esa absurda idea de irse tan lejos en busca de la Tierra Prometida.  La sorpresa y admiración  de Abraham no es descifrable.   
En medio de las más sonoras carcajadas, con los brazos extendidos a los lados del cuerpo y corriendo en forma circular, Abraham parece haberse vuelto loco ante la simpleza y la complejidad de lo que acaba de ver, su Ser Interior en la estela del rayo, además de lo que ha escuchado en el normal sonido de un trueno y frente a la forma tan estúpida como él mismo interpretó su clarividente sueño.   
Sin salir aún de la emoción que le ocasionó ver su imagen en el inusitado rayo,  Abraham lo asocia con la frase que recibió del trueno y la que repasa y repasa y repasa en su  desconcertada mente: “la Tierra Prometida no es por afuera de ti, todo lo contrario la Tierra Prometida es dentro de ti…”. 
De esta manera Abraham nos enseña que todos esos soldados que de buena fe lo escoltaban en su alocada carrera hacia la Tierra Prometida no eran otra cosa que sus desordenadas ideas y que la ayuda de aquellos para ese fin, eran apenas los insensatos razonamientos con los cuales justificaba su crasa estupidez.