sábado, 27 de mayo de 2017

PULGOSA Y GARRAPATOSA


Había una vez una familia muy rica que tenía dos hijos muy amorosos y una bella perrita muy querida por todos en este hogar.   Esta bella perrita tenía un saludo especial y distinto para cada uno de los miembros de la familia lo cual la hacía muy especial dentro de esta familia para quienes era un integrante más.


Al jefe del hogar por ejemplo, le encantaba que, al llegar a su casa, saliera su perrita pulgosa a recibirlo porque ésta le movía muy graciosamente su pomposa colita.   A la ama de casa la saludaba muy cariñosa por la mañana al levantarse, lamiéndole los pies amorosamente.  A los niños los saludaba rastrillando sus paticas en el suelo y parándose coquetamente en dos patas para jugar con ellos.
Pulgosa era la perrita más feliz del pueblo porque era la más amorosa y la más querida; por este motivo todos los vecinos la reconocían y la apreciaban.  Pulgosa era muy buena amiga y le encantaba compartir con todos los niños y con todos los perritos del barrio.  Por su belleza y simpatía, pulgosa se convirtió en el centro de atención de todos en el barrio. 


Esta manera de ser de pulgosa, despertaba la envidia de garrapatosa, la perrita callejera que decía ser su mejor amiga; garrapatosa no podía soportar el éxito social  y familiar de pulgosa ni mucho menos aguantaba la calidad de vida tan amorosa que llevaba su mejor amiga, puesto que garrapatosa vivía en la calle y subsistía de la caridad de los vecinos que siempre le tiraban las sobras de sus platos.
Esta querida familia se reunía todas las noches a planear lo que sería el almuerzo del día siguiente; cabe destacar que a estas reuniones jamás podía faltar su perrita pulgosa, puesto que ella era otro miembro de la familia tanto para grandes como para chicos.  Un buen día el padre de la familia se antoja de comer sancocho de cola, entonces él se compromete a traer del mercado una gustosa cola de res. 
Como todas las mañanas,  pulgosa sale a pasear  por el parque del barrio, donde se encuentra, como todos los días, con su gran amiga garrapatosa para charlar un rato, antes del almuerzo.  Así transcurre esta mañana y entre charlas y risas, pulgosa recuerda y comenta lo que será hoy el almuerzo en su casa, un suculento sancocho de cola.   Garrapatosa que hoy al igual que todos los días de su amarga y callejera vida tiene envolatado el almuerzo, logra la oportunidad para desanimar y crear complejos a su gran amiga (así mismo como lo hace tan solo nuestro mejor amigo),  haciéndole creer que será su cola, la de pulgosa, la que dará gusto a ese sancocho que está esperando  con tanta expectativa.  Garrapatosa se da cuenta inmediatamente del impacto que ha causado en pulgosa su comentario y aprovecha la ocasión para desanimarla diciéndole la muy hipócrita: en esa casa no te quieren amiga y a mí me duele mucho verte sufrir.   ¡Ay garrapatosa, yo me veré muy fea sin mi colita!.  Porqué me hacen esto? Si yo los quiero mucho a todos ellos…  ya no podré saludar a mi amo ni  manifestarle que estoy feliz de verlo.
La envidiosa garrapatosa cada que veía a pulgosa le hacía comentarios de cómo le faltaba su colita y pulgosa estaba convencida que no tenia cola y por esta razón nunca volvió a saludar a su amo.  (Cuántas veces sucumbimos al comentario malicioso, y sesgado por la envidia de nuestro mejor amigo?  Al fin y al cabo, el trigo y la cizaña se siembran al mismo tiempo y en el mismo campo y crecen juntos hasta cierto instante de la vida después del cual uno de los dos ha de sobrevivir y, como es lógico, el otro se ha de quedar en el camino).


Otro día se reúne la familia como de costumbre a planear el almuerzo del día siguiente.  Esta vez es a la señora de la casa a la que se le ocurre antojarse de lengua en salsa.  Comprometiéndose a prepararla ella misma de una manera muy especial. 
Hasta ese momento pulgosa latía y era un poquito feliz, pero de ahí en adelante no se le volvió a oír ladrar porque cuando le comentó a su amiga garrapatosa del antojo de su ama, la envidiosa perra la convenció de que sería su lengua, que sería la lengua de pulgosa  la que se comerían en la gustosa salsa en la casa y que, por ende, ya no tendrá lengua.  ¡ay amiga, cómo podrás jugar y cantar con nosotros?!.  (Muchos complejos y frustraciones nos ha ocasionado en la vida la envidia de nuestro mejor amigo.  Porque, no debemos olvidar, que el trigo y la cizaña crecen juntos y en el mismo campo).
-        Yo estoy muy triste, decía pulgosa, me están matando por partes…
Mientras tanto, en casa empezaron a notar el extraño comportamiento de pulgosa, pues ésta ya no jugaba y solo era cariñosa con los niños.  A papá y a mamá ya no los saludaba porque, según la misma pulgosa, ya no tenía ni lengua, ni cola para alagarlos.  Pulgosa a toda hora estaba muy triste. 
De pronto en otra reunión para planear el almuerzo del día siguiente,  los niños se antojan de paticas en salsa con verduras.  Entonces el padre les encomienda a ellos mismos, a los niños, que traigan las patas.  Otra vez pulgosa sale llorando y llora y llora contándole a su gran amiga garrapatosa que ahora se le van a comer las patas.  (Seguramente, habrá muchas veces en la vida en que la fe y la confianza en el mejor amigo nos ha hecho vulnerables a la envidia y mala de fe de éste, el mejor amigo.  Sin embargo, siempre subsiste la esperanza de que la cizaña se va quedando en el camino y el único fruto de este dúo, de trigo y  cizaña, lo produce el trigo, porque la cizaña es estéril).
Ya pulgosa no saluda ni juega con nadie.  La ama de casa observa a su perrita y detalla en su gran tristeza, pero pulgosa no le puede contar nada porque está convencida que ya no tiene lengua, ni patas, ni cola.  Pero primordialmente, pulgosa ha perdido la confianza en todos los miembros de su familia; ya pulgosa tan solo confía en garrapatosa su única e incondicional amiga.
“Hago un paréntesis para recordar a unos compañeros de oficina de nuestra época de juventud.  Alberto me lanzó una galantería muy propia de su generosidad y amabilidad, la cual yo recibí agradecida y vanidosa.   Mi compañera Patricia me llamó aparte y me dijo: tan burletero Alberto, lo que te dijo del vestido, ja ja ja.    Hoy en día que veo mejor y más claro, recuerdo este suceso de mi vida en medio de burlas contra mí misma, porque ese vestido jamás lo volví a usar para ir a la oficina, porque me deje convencer de la burlona envidia de mi compañera”.   Volviendo a nuestro cuento, la señora de la casa muy preocupada sale a buscar a garrapatosa y le cuenta el estado de ánimo de pulgosa; la envidiosa y cizañera garrapatosa, ahora sí asustada y arrepentida le dice: Señora, lo que pasa es que yo le dije a pulgosa que ustedes se le comieron la cola, la lengua y las patas y esa es la razón por la cual pulgosa está tan deprimida, porque la convencí de que en su casa la maltrataban.
Una vez con esta información con la cual han quedado despejadas todas sus dudas, la señora se va y al llegar a casa muy amorosamente carga a su perrita y la asoma a un espejo para que ésta se vea y comprenda que está completa.      Una vez pulgosa se convence de que no le falta nada a su pequeño cuerpo, vuelve a ser totalmente feliz.


No todos los amigos son amigos de verdad; no siempre la amistad es leal y fiel; sin embargo y  aunque pase por momentos de deshonestidad, la amistad sincera siempre triunfa;  porque la amistad es indestructible y trascendente.  Y si no qué sería de nuestra vida sin amigos?...
Pero hay que valorar la unidad y el amor de la familia por encima de todas las demás relaciones humanas, finalmente y cuando llegan las épocas de la pobreza y la enfermedad, es lo único que nos queda y que nos tiende la mano.  Además se podrá cambiar todo en el mundo, pero jamás la familia porque los lazos de sangre son inmodificables e irrompibles.
Por último, el valor propio está por encima de criterios u opiniones ajenas que son válidas en la medida en que nos sirvan como elementos para complementar y depurar nuestro análisis particular pero jamás podrá sustituirlo.  

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jueves, 25 de mayo de 2017

EL SANTO QUE ENGAÑÓ A DIOS



Cierto día, aburrido de las comodidades del cielo San Chucho le pide permiso a Dios para darse un paseo por la tierra.
·         “Señor Dios, te pido el favor de concederme una licencia para ir a la tierra a darme un paseíto… ”.
·         “Te lo merecés, contesta Dios; por tus buenas obras; te has ganado mi confianza en un buen comportamiento de tu parte durante este tiempo de licencia.”.




Al llegar a la tierra, San Chucho queda asombrado:
·         ¡Ufff, qué hermoso está todo!,  como ha cambiado todo desde aquellos tiempos…  Hasta la naturaleza se ha renovado y transformado de una manera maravillosa.

El santo, en su afán por aprovechar al máximo su merecido paseo, está dispuesto a explorar todos los avances y retrocesos que han contribuido al desarrollo de la vida en este maravilloso planeta, durante la última era.
·         Hasta la gente ha cambiado, las plantas, los animales…  Las normas y las relaciones también son bien distintas.

San Chucho queda pasmado ante la tecnología, las máquinas; sistemas y procesos que por momentos parecen reemplazar y superar las aptitudes y capacidades del cerebro humano.  Pero antes de que San Chucho se entretenga más en los avances tecnológicos, descubre algo que le gusta un poco más y que lo distrae tanto que se olvida del compromiso adquirido con Dios respecto de su buen comportamiento.
·         ¡Ah increíble!, rumba, diversión y recreación sin control y sin límite alguno.  ¡Qué rico, esto es vida!.  Sexo, licor, drogas, deportes extremos.   Vida, vida, “qué rico, qué maravilla”.
Descrestado, obnubilado y deslumbrado por la tecnología y la rumba, San Chucho está indeciso…


·         ¿Qué voy a hacer?, ya debo volver al cielo y esto aquí está muy bueno…  La perfección de la vida celestial es algo que me he ganado y la alegría de esta vida terrenal me atrae en igual proporción.

Confundido, muy confundido San Chucho decide regresar al cielo no sin antes probar un poco de aquello que en el cielo no conoce ni necesita… 

Al llegar al cielo, San Chucho debe presentar un informe de su paseo al Señor, el cual debe contener pormenorizadamente los detalles de sus vacaciones.  En este informe a su Señor, San Chucho relata detalladamente todos los cambios y transformaciones que se han sucedido desde su época de vida mortal y los tiempos actuales.  En este parte también describe minuciosamente los grandes inventos y avances de la ciencia moderna, maquinarias perfectas que reemplazan la labor de las personas facilitándoles la vida al mismo tiempo que les disminuye sus facultades.  El Señor acepta complacido el informe de San Chucho y este, a su vez, queda tranquilo con la aprobación de su Señor.

Al reanudar sus labores cotidianas en el cielo, San Chucho empieza a recordar  muy agradecido su paseo por la tierra.  Con el transcurrir de los días San Chucho se da cuenta que este recuerdo se le está convirtiendo en añoranza.  Añoranza de aquello que vivió al ciento por ciento pero que tan solo contó el cincuenta por ciento, por lo cual alberga un enorme remordimiento.

Confundido entre los sentimientos de añoranzas y remordimientos, San Chucho proclama la oportunidad de hacer otra vueltica por la tierra.  Sin mucho esfuerzo y como por arte de magia, se le cumple el deseo a San Chucho y, acosado por la ansiedad y el remordimiento, repite el paseo que hace poco tanto disfrutó.

Ya sin mucho por descubrir, San Chucho se dedica a repetir rumba, goce y recreación; diversión sin límites ni orden alguno… todo vale, nadie se va a dar cuenta de sus excesos.  Sin embargo, unos segundos antes de volverse al cielo, San Chucho cae gravemente enfermo por cuenta de sus excesos…

Y así fue que San Chucho jamás pudo regresar al cielo...


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EL TIEMPO Y EL DINERO



Como los mejores amigos del mundo, arrogantes, prepotentes e indispensables, charlan sobre sus exitosas experiencias, pues, aunque ilimitados y sin medida alguna en la naturaleza, siempre son  escasos y necesarios para todo el mundo en todo el mundo.

Extasiados y burlones el tiempo y el dinero observan el ir y venir de todas las personas que, como en un círculo giran y ruedan en toda ocasión alrededor de ellos dos.  El tiempo y el dinero son conscientes de que son el centro de atención, el tema de referencia para todo el mundo.  Pero cada uno se cree y quiere demostrar la superioridad del uno sobre el otro, lo cual genera cierta rivalidad y competencia entre ellos.  Para dirimir esta diferencia establecen un juego donde la única norma que rige es permitirle a cada quién elegir entre uno de ellos dos libremente.



Para evaluar la primacía del tiempo sobre el dinero y viceversa los dos comediantes, tiempo y dinero,  han decidido no andar juntos para poder dirimir la competencia, sin embargo, en ocasiones se intercambian, teniendo mucho cuidado de no estar juntos en la misma vida.

A pesar de estar tan seguros cada uno  de sí mismo y de sus propiedades y donde cada quien se cree el más importante, este ejercicio les deja una especie de celos pero que cada uno se lo calla, es decir, no le cuenta al otro su reconcomio, al que no está, lo mucho que allí en esa vida  lo extrañan y lo invocan permanentemente.

Entran y salen de cada vida en silencio pues su egoísmo no les permite, a ninguno de estos dos magnates,  reconocerle al otro su importancia y su valor para ella, para esa vida.



Estos maliciosos y mañosos espías, siempre obrando en pro de
ejercer soberanía y supremacía del uno sobre el otro, enfrascados en su propia guerra, cohíben hasta anular las voluntades sujetas a cada uno, pues ellos mismos han planteado el juego, en la gran mayoría de las personas: “dinero y tiempo, juntos no”.  Sin embargo, suelen coincidir, en muy escasas ocasiones y cuando esto sucede, son conscientes de que cada uno de ellos tiene el mismo poder y por esta razón le es imposible aplastarse entre ellos; entonces, cuando se da la extraña y maravillosa oportunidad de encontrarse en una misma vida tiempo y dinero, a estos dos portentos no les queda más que generar confusión en su entorno...

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EL PAJARO SIN  ALAS
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Dimas es un niño noble e inteligente.  Amante de la naturaleza en todas sus manifestaciones.  Gran amigo y protector de los animales.  Pues bien, en una calurosa mañana primaveral, Dimas va de camino al colegio cuando sorpresivamente algo llama su atención; al pasar por el árbol más frondoso y elevado de la localidad, se da cuenta de que algo se mueve debajo de las ramas secas regadas por el suelo. 
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Dimas se detiene y se agacha a buscar entre el montón de ramas secas qué es lo que provoca aquel suave ruido.  Rápidamente el niño encuentra a un hermoso y desconocido pajarito, dueño de un raro pero espectacular plumaje.  Dimas contempla atónito al hermoso animal por un  par de minutos y extrañado empieza a pensar porqué  el pajarito no vuela;  Dimas anima al animalito para que se eleve pero este no responde, el hermoso pájaro no  se inmuta a alzar el vuelo.

Dimas al darse cuenta que el pajarito no vuela se anima  a cogerlo y para su sorpresa, el animalito no se resiste; con inmensa alegría Dimas se da cuenta que el pajarito no se opone a sus caricias; todo lo contrario la diminuta  ave se aproxima al niño como para facilitar el contacto, como respondiendo a la fraternidad que el pequeño le expresa.  Dimas consiente al pajarito en su pecho, lo acerca a su tierna carita y, al pasar su delicada manito por el lomo del animal, descubre asombrado que:
¡Ah, pero ¿qué te pasa, qué te falta?!... ¿Donde están tus alitas?
¡Oh, tú no tienes alas amiguito!, shs hsh…  Quién te ha hecho esto?

Dimas no puede contener el llanto, en una lógica expresión infantil de la impresión que le ha ocasionado saber que puede existir un pájaro sin alas.
¡Qué  lástima me das, qué sentido puede tener tu vida mi amigo!  Por siempre serás un ser frustrado.  No me imagino lo que puedas sentir, si la vida de todo pájaro es volar, cómo vas a vivir tú,  pajarito, si te faltan tus alitas?

Dimas entre adolorido y conmovido por las condiciones físicas tan  precarias del indefenso animalito, decide llevárselo a su casa para protegerlo y ayudarlo.  Pero a medida que transcurren los días, el niño está descubriendo en el pájaro sin alas un canto diferente, muy diferente al del resto de estas aves.  El canto de este animalito es la más bella melodía que Dimas haya escuchado jamás.  Dimas advierte en esta virtud del pájaro sin alas una oportunidad para animar a su amigo y  así hacerle olvidar un poco su discapacidad ocasionada por la carencia de alas.

A medida que pasan los días de convivencia con el pájaro sin alas, Dimas logra entablar una fluida comunicación entre ellos,  por medio de la cual  el niño va descubriendo algunos rasgos de las características, deseos y sueños de este diminuto y desvalido ser que ahora lo acompaña.  Es así como Dimas logra establecer que la gran ilusión del pájaro sin alas es cantar sus hermosos trinos desde el copo del árbol más alto para convertirse en el despertador de todos los habitantes del aislado  pueblo.  Todos los días antes de ir al colegio y al regresar de este, los dos amigos comparten sus expectativas y esperanzas de vida.  Sin embargo y a pesar de que el pajarito percibe claramente el lógico sentimiento de lástima y condolencia que  le inspira a su amigo Dimas, no cesa de cantar siempre con la clara intención de perfeccionar su don y con la ilusión de realizar su único y enorme sueño.




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¡Ay Dimas!, no demora el día en que me veas cantando desde lo más alto del aquel árbol donde nos encontramos por primera vez! Ufff, si, ese es mi gran sueño y por él trabajo todos los días de mi vida, amigo.
Y cómo piensas llegar hasta allá amigo?  No seas iluso, no tienes alas y yo no tengo la manera de ayudarte.

Shs  shs  shs  busca la manera Dimas, shs  shs  shs ayúdame a subir hasta el copo de aquel árbol, por Dios te lo imploro…  Tú eres mi único amigo y mi única esperanza.
A  a , tu sueño es imposible mi amigo,  porque en realidad  no tengo como ayudarte; ah  y se me olvidaba,  aunque tuviera la manera de ayudarte no estoy muy interesado en perder a mi único  amigo, así que olvídate de ese anhelo y acostúmbrate a la idea de cantar desde una pequeña mata de jardín, desde allí sí  puedo y quiero ayudarte.
Tú eres mi única esperanza Dimas.  Mmm pero ahora si me estoy desanimando.

Dimas se tranquiliza al saber que por fin su amigo ha caído en cuenta de la imposibilidad de realizar su sueño, con lo cual le garantiza su compañía por una buena temporada.  Pero la vida tiene unas circunstancias incalculables para la mente humana; la vida nos plantea situaciones incontrolables e indescifrables para la lógica y la razón humanas.
Así fue que en una tarde del verano se presentó un fuerte vendaval que arrasó con muchos de los tejados del pueblo, un huracán de una fuerza y velocidad desconocidas  por los habitantes de aquel lugar, un rarísimo ventarrón que no respetó ni personas,  ni animales, ni cosas  para levantarlos y arrojarlos lejos del sitio donde se encontraban.  Dimas se encuentra agazapado dentro de su casa resguardándose del fenómeno natural y lejos, muy lejos de pensar que a su pequeño y vulnerable amiguito pudiera sucederle algo malo.
Como casi siempre acontece,  a estos fenómenos de la naturaleza suele sucederlos al otro día un clima espectacular,  despejado y caluroso.  Un clima muy propio para realizar las actividades cotidianas de todos los seres.  Dimas anda por el patio de su casa llamando y buscando a su amigo, el pájaro sin alas, pero sin resultado alguno.  Ya después de un rato, Dimas empieza a angustiarse  y  a convencerse de que su amiguito no se encuentra cerca.  Busca en los alrededores de la casa.

Fio, fio, fio, silba Dimas, con la esperanza de escuchar la respuesta de su amiguito;
Shs, shs, shs, fio, fio, fio, pajarito, amiguito ven que  ya pasó la tormenta;
Pero a dónde se ha ido?  Se pregunta Dimas ya desconsolado.  Si el pobre no puede volar y sus pasitos no le dan para andar mucho…  shs, shs, shs, he perdido a mi único amigo; mmm, mmm, mmm.

Después de su depresión por la pérdida de su amigo el pájaro sin alas, una madrugada  a Dimas lo despierta una combinación de muchos y  variados trinos de  pájaros, que le recuerdan la bella sinfonía que entonaba todo el tiempo su perdido amigo, el pájaro sin alas. La añoranza y la nostalgia se apoderan del niño que, en medio de sollozos y a medida que se arregla para  regresar al colegio muy de mañana, evoca y extraña a su querido amigo el pájaro sin alas. 

Una calurosa mañana a medida que avanza Dimas camino del colegio, cada vez escucha más nítida la sinfonía de pájaros que hoy lo había  despertado.  Al acercarse al inmenso árbol donde encontró al pájaro sin alas la primera vez,  el niño rompe en llanto al recordar que ha perdido a su único amiguito.  Pero de repente algo inusual observa Dimas asombrado  alrededor del enorme árbol:
Shs, shs, shs,  qué pasa allá? Porqué hay tanta gente mirando a lo alto del árbol?  Porqué hay tanta gente aplaudiendo?; ummm ummm ummm, ¡e l  p á  j a r o  s i n  a l a s;  l a  g e n t e  e s t a  a p l a u d i  e n d o     a l  p á j a r o  s i n   a l a s  q u e  e s t á  c a n t a n d o  e n   l a   c i m a  d e l   á r b o l. . .!
Dimas entre alegre por tener noticias de su amigo y triste porque definitivamente ya no puede volver a  compartir su vida con el pájaro sin alas, espera impaciente  a que se disuelva la multitud para enterarse cómo fue que  llegó el animalito con semejante discapacidad física al copo del inmenso árbol.  
Continuando con el mismo sistema de comunicación  que les ha permitido conversar tan fluida y provechosamente, se establece esta charla de hoy entre el inocente Dimas y el pájaro sin alas:

Mi querido amiguito, se te cumplió tu sueño y eso me alegra, pero cómo es que  has llegado hasta la cima de este árbol tan alto si tú no puedes volar?
Dimas por qué crees que no puedo volar? No estás comprobando por ti mismo que sí puedo volar?  Volé Dimas, volé y cumplí mi sueño…
Y como volaste si tú no tienes alas?
¡ah Dimas, es que no siempre se necesitan alas para volar, yo soy la prueba, volé sin tener alas!...
Quién te ha subido al copo del árbol? Cuéntame pajarito, ni siquiera  yo que soy tu mejor y único amigo te pude ayudar!
Recuerdas el día del vendaval?
¡ah  sii,  claro que si lo recuerdo muy bien!
Recuerdas aquel ventarrón que desentejó varias casas?
Sii, lo recuerdo, me dio mucho susto y corrí a esconderme debajo de la cama, ja, ja, ja…
Pues yo no me alcancé a esconder del fuerte viento  Dimas, por más que corrí y corrí pues como tu bien sabes mis paticas no dan para tanto; y ese ventarrón me levantó y me depositó aquí, en la cima de este enorme  árbol…


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“PARA VOLAR, NO SON INDISPENSABLES LAS ALAS,”

“PARA VOLAR, SI SON INDISPENSABLES LAS GANAS”

EL SOL SE QUEDO DORMIDO

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Es una fría y perezosa mañana de un invierno extremo, el sol se asoma por entre las espesas nubes  a divisar el panorama, pero con dificultad logra ver solo lluvia y grandes nubarrones.  Esta visión que el sol tiene del paisaje del día de hoy lo desanima en gran manera de salir a alumbrar y a calentar este frio amanecer.  Ante semejante perspectiva, de un día tan frio y gris, el sol regresa a su cama y metido en sus cobijas comienza a analizar la posibilidad de no salir durante este día;  el sol friolento empieza a calcular qué podría suceder si él decide no cumplir, solo por hoy,  tan solo por hoy, con su deber de alumbrar y calentar la tierra.  Y entonces el perezoso sol decidido a continuar en la cama haciendo pereza, razona acerca de las posibles consecuencias de su incumplimiento. Después de mucho pensar  y pensar, finalmente el sol fija su atención sobre dos ideas claras, concisas y concretas. 
1-    Qué puede pasar por un día sin sol en la tierra?  Pues nada, absolutamente nada, se contesta el mismo sol; al fin y al cabo mi ausencia será tan solo por hoy y esto no será suficiente para ocasionar algo relevante; no habrá tragedias, no habrá movilizaciones por esto; nada raro puede suceder durante un día sin sol por la falta del sol.  Yo soy muy importante, pensaba el sol, pero tampoco tan indispensable como para que no pueda faltar tan solo un día.
2-    Ah! Igual no tengo competencia; pase lo que pase, mañana puedo madrugar lo mismo que todos los demás días y todo volverá a ser lo mismo que todos los demás días.  No corro peligro alguno porque nadie me puede reemplazar, entonces por hoy,  solo por hoy, no me levanto y me voy a quedar durmiendo.

Confundido y convencido entre que es el único que puede realizar la misión que le ha sido encomendada, razón por la cual no tiene competencia,  y que por más importante que sea su labor tampoco es vital o imprescindible para ningún ser;  el sol  busca su mejor lado y se acomoda en su cama y se desentiende por completo de su objetivo primordial, el sol decide pasar por alto, por hoy, tan solo por hoy, su esencia y su razón de ser, brindar luz y calor a todo el universo. 

Mientras el sol dormía plácida y tranquilamente envuelto en sus suaves cobijas,  en un punto extremo del universo otro ser padecía una verdadera odisea esperando la luz y el calor del astro rey.
                                    
Es Ketir, un pequeñísimo, tranquilo  y lejano pueblo de la tierra. Aquí aún no llega la energía eléctrica ni mucho menos llegan todavía los grandes avances científicos ni tecnológicos.  Sin embargo, gracias a estas desventajas propias de su lejanía el nativo de este pueblo es recursivo e ingenioso y busca y encuentra grandes soluciones a sus grandes problemas, desarrollando al máximo toda su inteligencia y capacidad creativa, contando siempre con el invaluable apoyo de la naturaleza.  Efectivamente, la gente de este olvidado pueblo reconoce mejor que el resto del mundo el infinito valor de toda la naturaleza y la sabe utilizar para suplir todas aquellas necesidades y carencias a la cual está sometida por el ordenamiento  divino. 
De esta manera, en Ketir su gente se ha inventado un muy rustico pero efectivo sistema para aprovechar la energía solar en todas las máquinas  y herramientas diseñadas por ellos mismos para suplirse ellos mismos todo tipo de necesidades. 
Una de las tantas máquinas diseñada por los nativos de Ketir, es una pequeña válvula coronaria cuya batería debe ser cargada con energía solar, pero para poder llevar a cabo el proceso de manera correcta, este no puede ser interrumpido, es decir, que durante todo el tiempo que dure el trabajo de carga de esta pequeña batería se requiere que haya sol, es imprescindible que haya sol durante todo el transcurso de abastecimiento de la pequeña máquina.  De lo contrario, de interrumpirse el proceso de luz y calor del sol, la novedosa válvula no funciona y se pierde todo el trabajo, tocando elaborar una nueva que de igual manera estará sujeta a la misma condición, aquella de la dependencia de la luz y el calor del sol continuas para su correcta y efectiva recarga.
Mientras tanto, en el hospital de Ketir, se encuentra el pequeño Adán, quien se aferra a la vida padeciendo y soportando toda serie de sufrimientos y angustias a la espera urgente de la pequeña válvula cuya pila debería estarse cargando, unicamente con la luz y el calor del sol.  Por esta razón y ante la oscuridad reinante, que parecería que el astro rey no alumbraría ni calentaría este día, la familia del pequeño convoca a parientes y amigos para que rodeen a Adán, en un último esfuerzo por hacerle pasar su último rato en esta vida de la mejor manera posible.
Efectivamente, la única esperanza de vida para Adán la constituye la válvula que han creado sus coterráneos para él y que hoy ve interrumpido el proceso   que la hace útil, el procedimiento que le da sentido y razón de ser a la pequeña válvula hoy no se puede realizar, simple y sencillamente  por la pereza del sol; sí, la ausencia temporal del sol, tan solo por un día,   para la rudimentaria máquina es un obstáculo insalvable,  pues este trabajo se ha perdido, habrá que hacer otra válvula y esperar a que el sol quiera volver a salir, el único problema es que la salud de Adán no da tiempo. 
“El sol se creyó único a su conveniencia, único para no tener qué o quién le hiciera competencia y evadir sus obligaciones sin mayores consecuencias para él; el sol creyó que no era indispensable porque le convenía creerlo así para acallar su consciencia. 
Generalmente no somos muy imparciales cuando  nuestros intereses individuales o particulares están de por medio,  por lo regular callamos la razón para imponer los egoístas deseos del corazón…  Pero no debemos olvidar jamás que el valor de nuestra labor no depende de nuestros intereses o deseos egoístas,  esa es la gracia y lo que hace única nuestra misión personal; aquella  que nadie más puede hacer por nosotros”.
Pero finalmente sucedió lo que se esperaba, Adán murió con la inocente esperanza de que el sol saliera a alumbrar y a calentar  la máquina de la cual dependía su frágil vida y al otro día el sol siguió alumbrando y calentando el pequeño pueblo de Ketir…




Hamas es un hombre miserable y enfermizo, condiciones que refleja perfectamente en su pequeño y escuálido cuerpo y que en nada contradice  sus características morales, mentales e intelectuales,  pues estas son igualmente la manifestación de la más extraña miseria humana; en contraste con la pobreza humana de Hamas, su hermano Israel es un importante y próspero ganadero de este pequeño y lejano pueblo.   Israel es un tipo influyente y poderoso que ha logrado una alta posición económica y social gracias a su trabajo y dedicación.
Hamas e Israel son los dos personajes de este pueblo que no puede ser ajeno a la enorme diferencia que existe entre los dos hermanos, los cuales, desde unos estilos de vida interna y material extremos y cada uno con su comportamiento habitual, dan muestra del enorme poder que ambos ostentan con arrogancia y humildad; prepotencia y malicia, respectivamente.  Es decir, quién lo creyera, que el arrogante, humillante prepotente y déspota es Hamas, justamente el más miserable y cicatero de los dos hermanos; en contraste, Israel es un tipo sencillo a pesar de su enorme poder económico, intelectual y social.
Estos dos superhombres inspiran, a cualquiera que los observe, sentimientos totalmente opuestos, a veces de rabia a veces de consideración; estos dos hermanos generan sensaciones  encontradas, a ratos de apoyo a ratos de castigo; pero es absolutamente imposible permanecer emocionalmente imparcial ante su presencia.
Por un  lado Hamas, carcomido por la envidia y la frustración que le produce el gran éxito de su hermano, se percibe con una inmensa lástima por todos sus paisanos, que no se dan cuenta que con esa exagerada consideración  por Hamas tan solo se contribuye a afianzar en éste miserable su enorme resentimiento social y la frustración y la envidia que siente por su hermano.  Todo lo contrario despierta su hermano Israel quien con su elegancia y buen porte se gana la admiración de sus coterráneos, quienes aprecian en él seguridad y serenidad; humildad y sencillez.
Con estos dos hermanos sucede todo lo contrario de lo que suele pasar entre el débil y el poderoso; pues Hamas abusa con sevicia y con malicia de su aparente debilidad para atacar y ofender a Israel, Hamas se vale de su evidente fragilidad para dar rienda suelta a su envidia y frustración que no son más que el reflejo su enorme miseria interior y su resentimiento social.
Por su parte Israel, consciente de que goza de una superioridad  física, moral, social y económica sobre su hermano, procura en todo momento ignorar a su pariente y enemigo, pasando por alto todos sus injustificados ataques.   Sin embargo, tanto va el cántaro al agua hasta que por fin se rompe; además la débil e inofensiva gotera logra al fin y al cabo vencer a la poderosa e impenetrable roca.
Después de una andanada de insultos y reclamos proferidos por Hamas a su hermano, Israel decide reunir a todos sus asesores con el fin de hacer ingentes esfuerzos por darle una solución adecuada y definitiva a la incómoda situación que se está agravando con Hamas, su hermano.  De esta reunión surgen posturas e ideas muy bien sustentadas pero contradictorias, como por ejemplo:
1-  Uno de los asesores más inteligentes y práctico de Israel dice: Hamas y su vocabulario violento y ofensivo son demasiado insignificantes como para estar perdiendo el tiempo aunque sea comentándolos.  Por tanto, deben ser ignorados porque carecen de la solidez necesaria para causar algún efecto aunque sea  mínimo.
2- Otro de los asesores, no tan inteligente pero mucho más visionario replica: No hay que menospreciar al enemigo por pequeño que este sea; es mejor prestarle atención y darle una solución serena y diplomática al asunto, porque este hombre en cualquier momento puede hacer perder la calma a su hermano y crear problemas mayores.
3- Otro de los consultores,  un poco más  radical y malicioso: Hay que acabar con este problema ya mismo, porque Hamas con su débil apariencia, con su perfil de hombre mínimo, puede despertar sentimientos de solidaridad entre sus paisanos y con esto incentivar movilizaciones injustas en contra de Israel.
Al fin y al cabo, de tantas voces que se escucharon durante esta reunión, ninguna conclusión resultó ser la solución escogida, razón por la cual Israel salió de ésta más aburrido y confundido que antes de esta tertulia.   
De camino a su casa Israel va muy pensativo, cuando de repente lo asalta Hamas con su vocabulario hiriente y denigrante, lanzándole improperios y burlas a su odiado hermano y enemigo gratuito.  Ante esta nueva e injusta agresión de Hamas a Israel, ya cansado del abuso vulgar de su deudo, se da vuelta y le arroja un grito de rabia,  impotencia y hastío: ¡NO ME JODAS…¡ simplemente, no fue más la expresión de la desesperación de Israel. 
Sin embargo, fue tal la sorpresa por la soberbia e inesperada reacción de Israel que Hamas voló en pedazos, pues su diminuto y miserable cuerpo no aguantó el pánico  que le provocó el estampido verbal de  la ira de Israel…
Lógicamente, al poderoso Israel le pasó lo calculado según su rebeldía.  La gente le reprochó su iracunda reacción, además de los problemas legales y de orden judicial que ésta le ocasionó, finalmente, todos perdieron.

Cuando se usa la debilidad para sacar algún provecho, cuando se abusa de la debilidad con malicia, hasta el más poderoso PIERDE y el más débil pasa a ser el más poderoso…